SOBRE MÍ
Nunca he sabido quedarme en una sola cosa
Soy Yannick García.
Si me conoces desde hace tiempo, probablemente me relaciones con WordPress.
Es normal.
Durante muchos años he creado tutoriales, formaciones, una comunidad, he dado charlas por todas partes y WordPress ha ocupado una parte enorme de mi vida profesional.
Pero la historia realmente no empezó ahí.
Y creo que entender eso explica bastante bien por qué La Máquina del Branding está evolucionando hacia lo que es ahora.
El origen
YO VENGO DEL DISEÑO
Antes de WordPress hubo bastante de todo.
Diseño gráfico. Branding. Logos. Animación. 3D. Arquitectura. Interiorismo. Vídeo.
Siempre me ha gustado construir cosas visuales desde cero.
Durante una época tuve un estudio con mi gran amigo Elías —que sigue conmigo hoy en NegociosWP— donde funcionábamos de una manera bastante artesanal.
Yo diseñaba.
Él programaba.
Muchas veces empezábamos literalmente con una hoja en blanco o con Photoshop y después él convertía aquello en una web real.
Al principio modificábamos temas.
Después empezamos a hacer los nuestros.
Y cada vez me convencía más una idea que todavía hoy sigue siendo bastante central en mi forma de trabajar:
el diseño debería adaptarse al proyecto, no el proyecto al diseño.
Nunca me ha gustado demasiado eso de coger una plantilla y obligar a un negocio entero a caber dentro.
Primero entiendo qué hay que comunicar.
Después diseño lo que haga falta para conseguirlo.
Primero está el proyecto.
Después vienen las herramientas.
Nunca al revés.
El golpe de realidad
HACER LAS COSAS BIEN TAMPOCO GARANTIZA QUE TENGAS UN NEGOCIO
En aquel estudio hacíamos buenos proyectos.
Los clientes estaban contentos.
Pero éramos bastante peores consiguiendo clientes que trabajando para ellos.
No teníamos una gran estrategia comercial ni sabíamos vendernos especialmente bien.
Y al final aquello se acabó.
No lo veo como una tragedia ni como una historia de emprendimiento épica.
Simplemente aprendí algo bastante útil:
puedes ser bueno haciendo tu trabajo y seguir teniendo un problema de negocio.
Después entré en una empresa más grande que llevaba tiempo pasándonos clientes.
Allí acabé montando y llevando el área de marketing y trabajando en proyectos bastante más grandes.
Y ocurrió otra cosa importante.
Ya no estaba Elías al lado para encargarse de toda la parte técnica.
Si quería que ciertas cosas existieran, tenía que aprender a hacerlas yo.
No porque un día me levantara pensando:
«Quiero convertirme en programador».
Ni de coña.
Tenía un problema delante y necesitaba resolverlo.
Así que aprendí.
Y esa forma de aprender ha sido prácticamente una constante durante toda mi vida.
Sin manual
NUNCA HE SABIDO APRENDER ESTUDIANDO UNA HERRAMIENTA DE PRINCIPIO A FIN
No recuerdo haber aprendido prácticamente nada importante siguiendo un curso entero desde la primera lección hasta la última.
Ni Photoshop.
Ni WordPress.
Ni programación.
Ni casi ninguna de las herramientas que he acabado utilizando durante años.
Yo necesito querer hacer algo.
Entonces aparece un problema.
Busco información.
Pruebo.
La cago.
Entiendo por qué.
Pruebo otra cosa.
Y finalmente aquello empieza a funcionar.
Ahí es cuando aprendo de verdad.
Porque lo que estoy aprendiendo tiene una razón para existir.
Durante varios años también fui profesor en una academia de Bilbao.
Y me encantaba.
De hecho, si tuviera que imaginarme haciendo otro trabajo completamente diferente al que hago ahora, enseñar presencialmente alguna de las cosas que me gustan seguramente estaría bastante arriba en la lista.
Pero incluso dando clase siempre me ha costado muchísimo enseñar una herramienta como un catálogo de botones.
«Este es el menú Archivo.»
«Este es el menú Edición.»
«Esta opción sirve para esto.»
Me pego un puto tiro.
Prefiero que tengamos algo que queremos hacer.
Y que las herramientas aparezcan cuando hagan falta.
Es, básicamente, la forma en la que me habría gustado aprender casi todo.
El cambio de tercio
Y ENTONCES APARECIÓ WORDPRESS
Mientras trabajaba en aquella empresa empecé también a crear contenido en YouTube.
Al principio hablaba de cosas bastante diferentes.
Diseño.
Desarrollo.
Herramientas.
Branding.
WordPress.
Y poco a poco empezó a ocurrir algo bastante evidente:
el contenido sobre WordPress funcionaba especialmente bien.
Así que fui haciendo más.
Y cuanto más hacía, más necesidades aparecían.
Quería controlar mejor una web.
Tenía que aprender esto.
Quería construir algo más avanzado.
Tenía que entender aquello.
Necesitaba modificar algo que no podía hacer desde el panel.
Pues tocaba PHP.
Yo.
Código.
Tiene cojones.
Pero vosotros, erais el motor que me movía.
Y así, casi sin haberlo planeado, WordPress terminó ocupando una parte enorme de mi carrera.
El canal creció.
La comunidad creció.
Empecé a vivir completamente de aquello.
Llegaron charlas, WordCamps, colaboraciones, marcas, viajes, premios y bastantes cosas que años antes me habrían parecido bastante surrealistas.
He dado charlas en más eventos de los que recuerdo.
He participado en WordCamps dentro y fuera de España.
He trabajado con marcas que antes veía desde fuera.
He conocido y acabado siendo amigo de gente a la que antes miraba como si estuviera en otro planeta.
Incluso unas cuantas canciones absurdas sobre WordPress acabaron teniendo bastante más recorrido del que razonablemente deberían haber tenido.
Pero, sinceramente, ninguna de esas cosas es lo que más me importa.
Lo mejor de todos estos años han sido los mensajes.
Gente diciendo que consiguió trabajo.
Que pudo terminar un proyecto de un cliente.
Que empezó a cobrar más.
Que se atrevió a ofrecer algo que antes no sabía hacer.
Que ahora vive de esto.
Eso es lo que realmente ha conseguido que siga enseñando durante tantos años.
El siguiente paso
PERO WORDPRESS EMPEZÓ A QUEDARSE PEQUEÑO
No porque WordPress haya dejado de servir.
Ni porque ahora piense que esté muerto.
Ni porque de repente todo tenga que hacerse con IA.
WordPress sigue siendo una herramienta cojonuda y probablemente seguirá apareciendo en muchos proyectos que haga.
El problema es otro.
Durante muchos años mi trabajo consistía principalmente en ayudar a personas que hacían webs con WordPress para sus clientes.
Y cada vez me interesa menos pensar en los problemas únicamente desde ese punto de vista.
Porque un cliente ya no necesita solamente una web.
Quizá necesita también una identidad.
Contenido.
Una automatización.
Un sistema interno.
Vídeo.
Una aplicación.
Una campaña.
Alguna herramienta propia.
IA.
Procesos mejores.
O cinco de esas cosas a la vez.
La web puede seguir siendo importante.
Pero muchas veces ya es solamente una pieza dentro de algo bastante más grande.
Y si yo puedo ayudar a resolver el problema completo, no veo ninguna razón para detenerme justo donde termina WordPress.
WordPress era empezando a convertirse en una frontera artificial.
Y yo ya no quería que esa frontera decidiera qué cosas podía o no podía hacer.
Lo propio
TAMPOCO QUIERO QUE TE PASES TODA LA VIDA HACIENDO ÚNICAMENTE LOS PROYECTOS DE OTROS
Hay otra cosa que me interesa mucho más ahora.
Que hagamos también cosas nuestras.
Esa idea que llevas meses pensando.
Una pequeña aplicación.
Un producto.
Un proyecto paralelo.
Una marca.
Un canal.
Una herramienta para resolver un problema que tienes todos los días.
Algo que igual acaba convirtiéndose en un negocio.
O igual no.
Tampoco hace falta que todo sea la próxima startup de Silicon Valley.
Durante años hemos aprendido herramientas principalmente para trabajar mejor para clientes.
Y está bien.
Pero me gusta mucho más pensar que también podemos utilizar todo ese conocimiento para crear cosas propias.
Y aquí la IA está cambiando bastante las reglas.
No porque mágicamente haga todo por nosotros.
Sino porque está reduciendo muchísimo las barreras entre disciplinas.
Hoy un diseñador puede llegar bastante más lejos programando.
Un desarrollador puede trabajar mejor una parte visual.
Una persona que nunca había tocado vídeo puede producir cosas bastante dignas.
Alguien sin un equipo enorme puede probar ideas que antes habrían necesitado varias personas.
Cada vez tiene menos sentido preguntarnos:
«¿Cuál es mi herramienta?»
Me interesa mucho más otra pregunta:
¿Qué quieres hacer?
Y después ya veremos qué necesitamos aprender para conseguirlo.
Dónde estoy
ESO ES LO QUE QUIERO HACER AHORA EN LMB
Quiero seguir construyendo cosas.
Algunas estarán dentro de terrenos que controlo muchísimo.
En otras voy a estar aprendiendo prácticamente a la vez que avanzamos.
Habrá sesiones donde esté claramente enseñando algo.
Y otras donde estemos investigando, probando y tomando decisiones delante del proyecto real.
Eso también significa que no quiero seguir jugando al papel de:
«Yo soy el profesor que tiene todas las respuestas y vosotros miráis».
No las tengo.
Y en muchas de las disciplinas que vamos a tocar habrá miembros que sepan bastante más que yo.
Perfecto.
Si estoy montando una automatización y alguien de la comunidad que lleva cinco años con n8n me dice:
«Yannick, eso es una mierda. Hazlo así.»
Coño, estupendo.
Acabamos de mejorar el proyecto.
La idea no es competir para ver quién conoce más botones de una herramienta.
La idea es conseguir que los proyectos sean mejores.
Yo voy a marcar la dirección.
Voy a elegir proyectos.
Voy a preparar sesiones.
Voy a compartir procesos.
Voy a estar dentro de la comunidad.
Voy a enseñar cuando tenga algo que enseñar.
Y voy a investigar cuando haya algo que aprender.
La comunidad participa.
Yo la dirijo.
Pero no necesito fingir que sé más que todo el mundo sobre todo.
De hecho, espero que ocurra exactamente lo contrario bastantes veces.
Lo que cuenta
ME IMPORTA MUCHO MÁS QUE TERMINES ALGO QUE TODO LO QUE HAYAS ESTUDIADO
Si dentro de un año llevas 200 horas de vídeos vistas pero no has hecho nada con ellas, para mí hemos fracasado bastante.
Prefiero que puedas enseñarme algo y decir:
«Esto lo hice yo.»
Puede ser una web.
Una pequeña aplicación.
Una identidad.
Un sistema para tu negocio.
Una automatización.
Una herramienta para un cliente.
Un proyecto personal.
Algo que te dé dinero.
O algo que simplemente te apetecía hacer.
Me da igual.
Lo importante es que exista.
No quiero que pases un año preparándote para algún día estar preparado para empezar.
Quiero que empieces.
Y que durante el camino aprendas lo que necesites para llegar al siguiente paso.
Lo que no cambia
Y SÍ, SIGO SIENDO EL MISMO
Todo esto puede sonar bastante serio explicado de esta manera.
Pero tampoco nos flipemos.
Sigo siendo bastante impulsivo.
Sigo hablando demasiado.
Sigo siendo capaz de emocionarme con una idea a las dos de la mañana y pensar que obviamente es una idea de puta madre.
Me gustan demasiado los videojuegos.
La música electrónica lleva media vida acompañándome.
He sido DJ, he producido música y sigo siendo perfectamente capaz de acabar hablando de una herramienta, de una discoteca, de un videojuego y de un proyecto web dentro de la misma conversación.
Y si algo me parece una puta mierda, probablemente diga que me parece una puta mierda.
No quiero montar una comunidad donde parezca que estamos en una reunión de accionistas.
Quiero que haya confianza.
Que podamos hablar en serio cuando toque.
Que podamos decirnos las cosas directamente.
Y que también podamos reírnos mientras hacemos todo esto.
La persona que vas a encontrar dentro de LMB es básicamente la misma que puedes encontrar después de una WordCamp tomando algo.
Para bien y para mal.
Hablemos
SI TIENES ALGO EN LA CABEZA, TRÁELO
No necesitas llegar con un plan de negocio perfecto.
Ni saber qué tecnología necesitas.
Ni haber resuelto todos los problemas antes de empezar.
Puede ser solamente una idea.
Algo que quieres mejorar.
Algo que ya tienes a medias.
Algo que llevas meses diciendo que algún día vas a hacer.
Ponlo encima de la mesa.
Y empezamos a tirar del hilo.
Porque si hay algo que quiero que ocurra en esta nueva etapa de LMB es bastante sencillo:
dejar de acumular cosas que algún día podrías hacer y empezar a terminar algunas.